
No entiendo muchas cosas que me hacen parecer más estúpida o indefensa antes lo demás y no entiendo porqué tienen que ponerte trabas cuando más tranquila estás. Es un ir y venir de cuentos sin acabar, de un intentar llegar a lo más alto de la escalera y de caerte porque la vida te ha empujado hacia atrás.
Me refugio en lo que es mi mundo, mi lugar, mi espacio e intento estar ahí pero siempre llega una nueva, una historia,... que te echa hacia atrás.
Soy yo, la misma que hoy se levantó de la cama con ganas de comerse el mundo y la misma que esta noche regresa a su almohada, triste y acongojada porque su mundo ya no es seguro, se escapa de sus manos.
Quisiera que muchos conocieran mi verdadero yo, mi verdadero pensar y sentir, que muchos supieran que este corazón que creen de piedra, no es más que uno de cristal, del que poco a poco ya nada quedará.
Antaño supe que nunca sería especial, que jamás mis palabras recorrerían los oídos y bocas de otras personas; que jamás sabrían quien soy realmente porque... mi percha siempre indicaría que soy un mueble viejo que o se guarda o se debe tirar para no molestar al nuevo que llega y ocupa un lugar que yo realmente jamás pude ocupar.
Soy joven, soy vieja? Soy realmente de este mundo? Quién daría un minuto de su tiempo por querer conocerme realmente? Acaso es que mi yo no cuadra con el de los demás. Quizás es que sigo soñando, con mi alma de niña en este cuerpo anclado, destruído y maltrecho que no logra alcanzar el respeto de los demás.
Quizás pido mucho y me dan más de lo que puedo dar? Sólo sé que en esta noche, una noche más, todas mis ilusiones se han caído de nuevo sobre el cuerpo que arrastra ésta que no deja de pensar.